Columnas de opinión
Cada lunes una columna sobre el futuro que ya empezó: vigilancia, algoritmos, poder y resistencia humana. Por Rolando Fryderup, escritor chileno desde Pucón.
R. F. Krause
La libertad de prensa en el mundo cayó a su mínimo histórico en 25 años. El caso del comunicador español Vito Quiles —orden de captura tras abordar a la primera dama por corrupción— es solo el síntoma más visible de una enfermedad global.
Imagina que tu gobierno elabora una lista de personas peligrosas. No terroristas, no criminales, no sospechosos de delito alguno.
Soldados patrullando ciudades. No es guerra.
Cuando quien tiene el poder cambia las reglas para quedarse, ¿es democracia o es fraude constitucional?
Imagina que tu vecino, el que te saluda cada mañana, puede denunciarte ante las autoridades por algo que dijiste en la cena del domingo.
En China no puedes buscar ciertas palabras. No es una metáfora: si escribes «masacre de Tiananmén» en Baidu, el buscador no arroja resultados.
Un día amaneciste y ya no podías salir de tu país. Tu pasaporte, ese pequeño librito azul o rojo o verde que te prometía que el mundo te pertenecía, se convirtió en un papel sin valor.
En 2025 se prohibieron más libros en escuelas y bibliotecas públicas que en cualquier año reciente en Estados Unidos.
Imagina una elección donde todo parece democrático: hay urnas, hay boletas, hay observadores internacionales, hay discursos y debates y promesas.
Cuarenta y cinco periodistas asesinados en un año. La cifra pertenece a 2024, según el Comité para la Protección de los Periodistas.
En quince países del mundo, salir a la calle con un cartel es un delito. No exagero: la cifra viene de Human Rights Watch y Amnistía Internacional, que documentaron cómo, entre 2022 y 2024, nacione...