Eje temático · Memoria
Columnas sobre lo que un país decide recordar — y lo que intenta borrar. La Resistencia, mi nueva novela, nace de aquí: una red que se organiza para que los nombres propios, las historias y la lengua no desaparezcan.
10 columnas publicadas en este eje · actualizado 12 de julio de 2026
Viste todo. Pero hablar es morir.
Tu nombre fue eliminado de todos los registros. Legalmente, no existes.
Hay canciones que no puedes cantar en público. En Chile, durante la dictadura, la canción «El pueblo unido jamás será vencido» de Quilapayún fue prohibida.
Hablar tu idioma es un delito. Tu cultura no existe en los libros oficiales.
Entraste al museo y no había nada. Solo la versión autorizada del pasado, pulida y desinfectada, sin sangre, sin nombres, sin grietas.
En 1940, Nikolái Yezhov, el jefe de la NKVD que había dirigido el Gran Terror estalinista, cayó en desgracia y fue ejecutado.
Cada año, un capítulo cambia. En 2020, Hungría eliminó de sus libros de texto la República Popular Húngara y la revolución de 1956, reescribiendo décadas de historia en un solo decreto.
Tu abuelo vivió algo terrible. Nunca lo contó.
En 2020, las protestas antirracistas en Estados Unidos derribaron estatuas de generales confederados con cuerdas y gratitud colectiva.
El 11 de septiembre de 1973, mientras La Moneda ardía, otros fuegos menos televisados consumían los archivos de sindicatos, universidades y organizaciones sociales en todo Chile.
Las columnas de este eje exploran la memoria como acto político: archivos quemados, libros reescritos, lenguas prohibidas, testigos que callan, nombres borrados. Son el diario de bordo de un escritor que vive en el sur de Chile y cree que recordar es también una forma de resistencia. Si este tema te interesa, La Resistencia — novela que se lanza en septiembre de 2026 — es su versión narrada.