Columnas de opinión
Cada lunes una columna sobre el futuro que ya empezó: vigilancia, algoritmos, poder y resistencia humana. Por Rolando Fryderup, escritor chileno desde Pucón.
R. F. Krause
Margaret Atwood lo escribió en 1985: 'Mejor nunca significa mejor para todos... siempre significa peor para algunos'. La frase que hoy explica por qué cada 'mejora' tecnológica nos cuesta una parte irrecuperable de nuestra existencia.
A los dieciocho años, cometiste un error. Una pelea, un robo menor, una foto comprometedora, un comentario estúpido en redes sociales.
En 2023, un tribunal de China utilizó un sistema de IA para generar la sentencia completa de un caso civil.
Un niño de tres años pasa una media de dos horas diarias frente a una pantalla. La cifra, del Instituto Pew, no incluye el tiempo que pasa con la televisión de fondo.
En 2023, una madre en Arizona recibió una llamada de su hija. La voz era idéntica: el timbre, la cadencia, las pausas, incluso ese modo particular de decir «mamá».
En 2023, un experimento en la Universidad de Edimburgo demostró que un sistema de IA podía gestionar una empresa simulada de principio a fin: contratar, producir, vender, contabilizar, despedir.
En 2024, la aplicación Replika contaba con más de diez millones de usuarios. Su propuesta: una compañera virtual que te escucha, te consuela, te desea buenas noches y te dice que te quiere.
En 2016, la policía de Chicago utilizó una lista generada por algoritmo llamada «Strategic Subjects List» que identificaba a personas con mayor probabilidad de cometer o ser víctimas de un crimen.
Un hospital de Estados Unidos implementó un sistema de inteligencia artificial para priorizar pacientes en la sala de emergencias.
En septiembre de 2022, una imagen generada por inteligencia artificial ganó el primer lugar en la categoría de arte digital de la Colorado State Fair.
En los almacenes de Amazon, un algoritmo decide cuánto debes empaquetar por hora, cuándo puedes ir al baño y si tu rendimiento justifica que sigas empleado.