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Territorio

Tu casa vale cero

Rolando Fryderup · 6 de septiembre de 2026 · 3 min de lectura

En Florida ya hay barrios donde nadie quiere comprar. El mar se los traga.

Rolando Fryderup Krause

Escritor · Pucón, Chile

# Tu casa vale cero

En Florida ya hay barrios donde nadie quiere comprar. El mar se los traga. Las aseguradoras se retiran, los valores de propiedad caen, los hipotecarios se encuentran con que deben más de lo que vale su casa. Tu casa vale cero no es un eslogan de marketing: es la sentencia económica de miles de familias que viven en zonas que el cambio climático convierte en inhabitables. Y la sentencia no viene de un juez: viene del mar, del fuego, del viento que cada año golpea más fuerte.

El mercado inmobiliario es uno de los primeros indicadores del cambio climático, aunque pocos lo miren con esa lente. Cuando una aseguradora decide que una zona es demasiado riesgosa para asegurar, está emitiendo un veredicto: ese lugar no tiene futuro. En California, las aseguradoras han abandonado regiones enteras por el riesgo de incendios. En Florida, el riesgo de inundación ha hecho que State Farm y Allstate dejen de vender pólizas en condados costeros. En Australia, zonas afectadas por incendios e inundaciones han visto caer los precios hasta un cuarenta por ciento.

Lo que comienza como un problema de mercado se convierte rápidamente en un problema social. Los propietarios no pueden vender, no pueden asegurar, no pueden reconstruir. Los inquilinos no encuentran vivienda. Los gobiernos locales ven caer sus ingresos por impuestos prediales. Y los más afectados, como siempre, son los que menos recursos tienen para moverse: personas mayores con hipotecas a medio pagar, familias de bajos ingresos que compraron en zonas accesibles porque no había otra opción. La movilidad, en el siglo XXI, es un privilegio.

El fenómeno se llama riesgo climático financiero y ya lo están midiendo los bancos centrales. La Reserva Federal de Estados Unidos advirtió en 2023 que el cambio climático amenaza la estabilidad del sistema financiero. El Banco Central Europeo ha comenzado a realizar pruebas de estrés climático a los bancos. Los números son enormes: el Banco Internacional de Pagos estima que los daños climáticos podrían reducir el PIB mundial en un catorce por ciento para 2050 si no se toman medidas. Y las medidas, hasta ahora, son insuficientes.

La crisis climática no distingue entre países ricos y pobres cuando arrastra tu casa. Pero sí distingue quién puede reconstruirla. En Chile lo vimos con los incendios de Valparaíso y las inundaciones del desierto de Atacama; ahora lo vemos en California y en Australia. La diferencia es que los refugiados climáticos del Norte global tienen seguros y reconstrucciones; los del Sur tienen nada. En "El crudo invierno del 91", la casa que vale cero es la de quien perdió todo y descubrió que ningún mercado lo compensa. La distopía es democrática en la destrucción pero oligárquica en la reparación.

En mis ficciones, la casa que vale cero es la metáfora del refugio perdido: el hogar que te protege hasta que deja de hacerlo, el patrimonio que se desvanece como el terreno bajo tus pies. No es ficción: es el extracto bancario de miles de familias que descubrieron que el mercado no perdona, la naturaleza no espera y el Estado no protege. Y cuando tu casa vale cero, tú también vales cero para el sistema que solo reconoce el valor de lo que puede comprarse y venderse.

Rolando Fryderup Krause · Escritor · Pucón, Chile

#clima #ecologia #futuro