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Distopía

La radio de noche

Rolando Fryderup · 16 de abril de 2027 · 4 min de lectura

Solo funciona a medianoche. Solo dice la verdad.

Rolando Fryderup Krause

Escritor · Pucón, Chile

# La radio de noche

Solo funciona a medianoche. Solo dice la verdad. Solo los valientes escuchan. En la Francia ocupada por los nazis, la BBC de Londres transmitía mensajes codificados a la Resistencia: «Los largos susurros del violín de otoño», y eso significaba que la operación estaba en marcha. En la Chile de Pinochet, Radio Cooperativa y Radio Chilena fueron voces que el régimen no pudo silenciar del todo, transmitiendo información que los medios oficiales ocultaban. En la Nicaragua sandinista, Radio Ya era la voz de la revolución. La radio de noche es la voz que el poder no puede apagar porque no sabe dónde está el transmisor.

Las radios clandestinas han sido instrumentos de resistencia en todo el mundo. En Polonia, Radio Solidarność transmitía desde locaciones secretas durante la ley marcial. En Argelia, la Voice of Fighting Algeria transmitía desde El Cairo mientras el ejército francés intentaba silenciarla. En Ruanda, Radio Télévision Libre des Mille Collines fue usada para incitar al genocidio —la radio también puede ser arma de destrucción—. Pero en la dirección opuesta, en la dirección de la vida, la radio clandestina ha salvado más personas de las que la historia registra. Cada transmisión que dice la verdad en un mundo de mentiras es un acto de salvación colectiva.

La Radio Martí transmitía hacia Cuba desde Estados Unidos desde 1985, intentando romper el monopolio informativo del régimen castrista. En Corea del Norte, las radios están fijadas a una sola frecuencia estatal, pero algunos sintonizan emisoras surcoreanas en secreto —un delito que puede costar la vida—. La radio es peligrosa para los tiranos porque es íntima: entra en tu casa, en tu oído, en tu mente, y el censor no puede ver lo que estás escuchando bajo las sábanas a medianoche. La voz que se escucha a escondidas es la más poderosa: es la que nadie te obligó a oír.

En la ficción, la radio de resistencia es un tropo poderoso. En 『Radio Free Albemuth』 de Philip K. Dick, una transmisión extraterrestre conspira contra un régimen totalitario. En 『The Resistance』 de Barry Lopez, una radio comunitaria mantiene unido a un pueblo bajo ocupación. La radio es la tecnología de la esperanza: barata, portátil, difícil de rastrear, capaz de atravesar muros y fronteras con la misma facilidad con que atraviesa el miedo.

Yo imagino esa radio de noche. Un transmisor escondido en un sótano, alimentado por una batería de auto. Una voz que dice los nombres de los desaparecidos, que cuenta lo que pasó en la manifestación, que lee el poema que el periódico se negó a publicar. Y del otro lado, alguien con un receptor bajo la almohada, que ajusta el dial con miedo y esperanza, que escucha y respira aliviado porque alguien más está despierto, alguien más se atreve, alguien más dice la verdad. La radio de noche es la prueba de que la voz humana es inextinguible. Y mientras haya una frecuencia libre, habrá alguien dispuesto a transmitir.

En Chile, durante la dictadura, los sintonizaban Radio Cooperativa y Radio Chilena como acto de resistencia. La verdad entraba por las ondas hertzianas, y con ella entraba la esperanza. La radio de noche no solo informaba: acompañaba. Era la voz que te decía que no estabas solo en la oscuridad, que alguien más estaba despierto, que alguien más se negaba a callar.

Rolando Fryderup Krause · Escritor · Pucón, Chile

#resistencia #esperanza #futuro