Tecnología
El sello de "Hecho por humano"
Amazon ya exige declarar sí tu libro lo escribio una IA. Sellos independientes te cobran por certificar lo contrario. La pregunta obvia: por que la humanidad tiene que probar que existe.
Rolando Fryderup Krause
Escritor · Pucón, Chile
# El sello de "Hecho por humano"
En julio escribí una columna sobre como la industria editorial estaba reaccionando a la IA con etiquetas y sellos. Me quede corto. En los últimos sesenta días, el tema se movió más rápido que la regulacion.
Amazon KDP, la plataforma que sostiene a la mayoria de los autores autopublicados, empezó a exigir a partir de septiembre que cada libro declare sí fue escrito con ayuda de inteligencia artificial. La pregunta es directa, en la página de carga: "?Alguna parte del contenido de este libro fue generado por IA?" Si decis que sí, el libro se etiqueta como "AI-content". Si decis que no, queda como "AI-free". El problema: nadie verifica la respuesta. Es una declaracion jurada sin fiscal. Es como pedirle a un conductor que anote el mismo sí paso en rojo.
Al mismo tiempo, la Authors Guild de Estados Unidos y la Society of Authors del Reino Unido lanzaron sellos independientes que certifican que el libro fue escrito por un humano. Pagas una tarifa -dependiendo del país, entre cincuenta y trescientos dolares- y la entidad te da un sello que podes poner en la portada. Es una auditoria del proceso creativo: te preguntan como lo escribiste, te hacen entrevistas, te piden drafts, te verifican.
La pregunta obvia es por que alguien pagaria trescientos dolares por un sello. La respuesta también es obvia: porque en un mercado saturado de libros generados por IA, la certificacion humana se volvió un activo. Los lectores ya aprendieron a desconfiar. Las resenas mencionan "se nota que es IA" como sí fuera una enfermedad. Los booktubers empezaron a hacer videos mostrando como detectar texto de ChatGPT. El libro artesanal esta volviendo - sólo que esta vez la artesania no se ve en la encuadernacion, se ve en la etiqueta.
Hay algo interesante en este fenomeno. La tecnología avanzo tanto que la humanidad tiene que certificar que existe. Hace diez años, nadie te preguntaba sí tu novela la habias escrito vos. Hoy hay un mercado entero dedicado a demostrar que sí. Es un sello artesanal para la era industrial. Es, sí lo pensas bien, lo mismo que paso con el pan de masa madre: cuando el pan industrial se volvió perfecto y barato, alguien decidio que el imperfecto valia más.
Pero también hay algo cinico. La certificacion de autoria humana es una industria en sí misma. Las entidades que la ofrecen ganan plata vendiendo sellos. Y los sellos no garantizan nada: cualquier escritor con algo de plata puede mentir en su declaracion, pagar el sello, y vivir tranquilo. La verificacion humana es, en última instancia, una cuestion de confianza. Y la confianza no se sella. Se construye.
Lo que más me preocupa no es la certificacion. Es la pregunta que la certificacion hace implicita: ?es necesario certificar que un humano escribio un libro? ?En que momento la sospecha se volvió el default? Cuando el mercado asume que lo que lee probablemente no fue escrito por un humano, gana el que más rápido certifique lo contrario. Es una carrera armamentistica contra la nada.
Yo no voy a pagar un sello. Si alguien compra mi próxima novela y sospecha que la escribio una IA, hay una forma muy simple de verificarlo: que la lea. Ningun modelo de lenguaje tiene mi vida, mis muertos, mi hija, mi sur. Ningun modelo se acuerda de que color era el cielo el 11 de septiembre de 1973 en Santiago. Ningun modelo sabe que mi padre me llevo a ver el primer ferry del año y me dijo, sin venir a cuento, que cuando el era chico el lago tenia otro olor. La certificacion de autoria más barata del mundo es la especificidad. Lo que es demasiado humano para ser IA.
Pero entiendo a los que pagan. Venden libros. Y en un mercado saturado, el sello es la única manera de separar la senal del ruido. La pregunta es sí en cinco años la certificacion humana va a ser como el pan organico: un nicho caro, vendido en locales pequenos, que enorgullece a quien lo compra y al que lo hace, mientras el resto del mercado sigue comiendo industrial.
Yo prefiero la otra ruta: hacer libros que la IA no pueda escribir. No por competencia, sino por definicion. La novela que viene en mi próxima publicación tiene un capítulo entero dedicado al olor de la lena en Caburgua. Ningun modelo de lenguaje sabe a que huele Caburgua. Ningun modelo lo va a saber.
Y sí algun día lo sabe, dejo de escribir.