Sociedad
El hombre que se autodeterminó lemuriano
Casos virales en Reino Unido y Espana: personas que se identifican como lémures, lobos, dragones. La pregunta no es la del disfraz, es la del marco. Y la respuesta no resiste.
Rolando Fryderup Krause
Escritor · Pucón, Chile
# El hombre que se autodeterminó lemuriano
En 2024, en Reino Unido, un hombre fue noticia por identificarse como lemur de cola anillada. No era una broma de carnaval. Pedia arnes en el supermercado, dieta de frutas tropicales y pronombres de especie. Una universidad le organizo una charla. La prensa lo entrevisto con respeto, como sí fuera un caso de identidad transespecie. En Espana, una mujer se identifica como loba. Pide que sus companeros de trabajo la llamen "loba" en las reuniones. El sindicato la apoya. La empresa cambió su correo electronico interno.
Yo no quiero hablar del hombre del arnes ni de la mujer-lobo. No quiero burlarme de su infortunio. Probablemente, lo que les pasa es que están solos, asustados, y encontraron una manera de pedir atención. Tal vez están mal. Tal vez están perdidos. Tal vez el sistema que les dice "tu puedes ser lo que quieras" les hizo un flaco favor, porque nadie les enseñó a vivir con lo que son. No voy a patologizarlos. Pero tampoco voy a fingir que su marco de identidad es una pregunta filosofica neutral. Es una pregunta con consecuencias.
Si la identidad es un acto puramente declarativo -sin anclaje en cuerpo, biologia, o una realidad compartida que otro pueda verificar-, entonces no hay razón logica para detenernos en el género. Si yo digo "soy mujer", me aplauden. Si digo "soy lemur", también. Si digo "soy Napoleon", me medican. ?Cual es el criterio? ?El numero de personas que lo creen? ?Que no incomode demasiado? ?Que sea trending topic?
Margaret Atwood lo llamo la trampa del progreso: lo que hoy celebramos como liberacion puede ser la jaula de manana. No todo avance es avance para todos. Aceptar que alguien puede ser Napoleon no es tolerancia: es la abolicion de la palabra "ser". Y sin esa palabra, no hay forma de pedirle cuentas a nadie de nada. No hay forma de diagnosticar un delirio. No hay forma de distinguir entre quien necesita ayuda y quien simplemente esta haciendo una performance.
Hay una diferencia entre ser trans y decir que eres un lemur. No es una diferencia de cantidad de conviccion. Es una diferencia de anclaje. Una persona trans dice: "naci en un cuerpo que no refleja lo que soy, y la sociedad me obliga a fingir". Esa es una afirmacion verificable: hay un cuerpo, hay un sufrimiento, hay una biologia que no se ajusta al rol social. Un lemuriano dice: "naci en un cuerpo humano, pero mi verdadera naturaleza es la de un primate de Madagascar". Esa es una afirmacion que no se puede verificar ni refutar, porque no se refiere a nada. Es estetica, no identidad. Es disfraz, no diagnóstico.
Y aquí esta la trampa que ya vimos en otras columnas: confundimos compasion con cobardia para decir la verdad. Decirle a alguien que su marco de identidad es insostenible no es odio. Es lo que cualquier terapeuta honesto deberia poder hacer. Decirle a una persona que sufre que su solución no es sostenible no es transfobia: es atención médica. Pero el marco actual ha sustituido la franqueza clínica por la celebracion acritica. Y eso, paradojicamente, es lo que más dano les hace a las personas que dicen representar.
Vito Quiles fue detenido en Espana por preguntar. La pregunta se volvió delito. Hoy, en TikTok, un lemuriano es celebrado. En un psiquiatrico, el que dice ser Napoleon es medicado. Lo que se celebra en público se patologiza en privado. ?Que estamos esperando para admitir que confundimos compasion con cobardia para decir la verdad?
Yo no tengo la respuesta completa. Pero sí tengo una pregunta. Si celebramos la auto-determinacion absoluta como principio, ?en que momento dejamos de tener derecho a decir que alguien esta mal? ?En que momento la medicina se vuelve optativa? ?En que momento la palabra "enfermedad" se vuelve un insulto?
Escribo esto desde Chile, un país que tuvo su propio experimento con la verdad cuando un regimen decidio que la historia oficial era la única historia posible. Y aprendimos algo que no deberiamos olvidar: cuando se prohibe preguntar, se prohibe curar. Cuando se prohibe patologizar, se prohibe ayudar. Cuando se prohibe decir la verdad, lo único que queda es el disfraz.
El hombre del arnes probablemente necesita ayuda. La mujer-lobo también. No ayuda que consista en validar su performance. Ayuda que consista en decirles, con todo el respeto del mundo, lo que ningun político, ningun medio, y ningun sindicato se atreve a decirles: lo que están haciendo no los va a sacar del lugar donde están.
Esa es la trampa. La compasion de hoy es la crueldad de manana. Y el costo lo pagamos todos.