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Poder

El hashtag que compraste sin saberlo

Rolando Fryderup · 2 de septiembre de 2026 · 5 min de lectura

Granjas de bots con IA que no parecen bots. Ya no te venden una tendencia, te alquilan una realidad paralela personalizada. Y tu opinión no es tuya.

Rolando Fryderup Krause

Escritor · Pucón, Chile

# El hashtag que compraste sin saberlo

En 2022, escribí una columna llamada "El hashtag que compro un regimen". Contaba como los gobiernos autoritarios compraban tendencias en Twitter para simular apoyo popular. Era un fenomeno que, en ese momento, se notaba: las cuentas se veian falsas, los textos tenian patrones reconocibles, los horarios eran mecanicos. Era manipulación tosca, y por eso se podia detectar.

Cuatro años después, ya no es tosca. Es indistinguible de la realidad.

Las granjas de bots de 2026 son, en esencia, sistemas de inteligencia artificial generativa operando cuentas falsas. Cada cuenta tiene una biografia coherente, una red de "amigos" que también son IA, un patron de publicación que imita los horarios humanos, un estilo de escritura que refleja tendencias demograficas especificas. Una cuenta falsa en 2026 puede ser una abuela de Tucuman que comenta recetas, un estudiante de ingenieria en Puebla que habla de videojuegos, o un jubilado de Temuco que defiende al gobierno regional. La cuenta existe en su timeline, acumula seguidores reales, recibe respuesta de humanos que no saben que están hablando con una maquina.

Lo que estas granjas hacen ya no es sólo amplificar tendencias. Es construirlas. Un cliente -que puede ser un partido político, una empresa, un gobierno, o un particular con presupuesto- contrata a la granja para que produzca una narrativa. La IA escribe los tuits. La IA responde a los comentarios. La IA coordina con otras cuentas IA para crear la ilusión de un consenso. Y cuando la narrativa tiene el volumen suficiente, los humanos empiezan a repetirla. Porque parece popular. Porque parece consensuada. Porque parece obvia.

Es el fenomeno que los estudiosos de medios llaman "manufactured consensus". Y es la forma de manipulación más efectiva que ha existido nunca, porque no se siente como manipulación. Se siente como opinión pública.

Lo que me interesa no es la tecnología. Es el efecto. Si un hashtag que parece popular, que parece representar a miles de personas, en realidad fue creado por una granja de IA operando veinte cuentas coordinadas, ?que pasa con la opinión pública? ?Que pasa con la democracia cuando la "mayoria" puede ser manufacturada? La respuesta es obvia: la democracia deja de ser democracia y pasa a ser un mercado de narrativas. Y en un mercado, el que tiene más plata compra la narrativa que quiere.

En Chile, esto ya esta pasando, aunque a escala chica. Las elecciones de 2025 vieron la primera operacion de granjas de bots confirmada por el Servel. La cuenta de un candidato recibió, en 48 horas, 50.000 retuits desde cuentas que, al ser investigadas, resultaron ser IA. El caso no se judicializo. No hay ley que penalice especificamente la manipulación de opinión via IA en Chile. La ley de campanas electorales existente fue pensada para el siglo XX, cuando la manipulación se hacia con panfletos, no con sistemas generativos.

Lo que me preocupa, como escritor, es otro efecto. Las granjas de bots producen opinión a escala industrial. Y la opinión, cuando es industrial, deja de ser opinión. Pasa a ser ruido. Y el ruido, cuando es constante, ensordece. Cuando ya no puedes distinguir entre una opinión real y una opinión manufacturada, lo que pierdes no es la capacidad de opinar. Es la capacidad de saber que tu propia opinión es tuya.

La trampa final de la manipulación por IA no es que te hagan creer algo. Es que te hacen dudar de todo. Cuando se vuelve imposible saber sí una tendencia es real, cualquier opinión se vuelve sospechosa. Y cuando cualquier opinión es sospechosa, el efecto no es cinismo: es paralisis. La persona que ya no cree en ninguna opinión pública deja de participar. Y cuando deja de participar, quienes producen las opiniones -las granjas, los clientes, los algoritmos- ocupan el vacio.

Mi formacion como escritor me llevo a leer mucho sobre propaganda. Lo que aprendo de las tecnologías de manipulación contemporaneas no es nuevo: es la conclusión a la que llegaron los estudiosos de la propaganda del siglo XX, pero con herramientas del siglo XXI. La結論 es simple: cuando la realidad se puede fabricar, la verdad se vuelve un acto de resistencia. Y escribir, en este contexto, es un acto de resistencia. No porque yo diga la verdad. Sino porque digo algo que se puede verificar que es mio: mis libros, firmados, fechados, con mi nombre. La opinión no se puede verificar. Un libro, sí.

Por eso sigo escribiendo. Por eso firmo cada ejemplar. Por eso no uso IA para escribir. No por pureza, sino por defensa. En un mundo donde cualquier opinión puede ser fabricada, lo único que te queda es tu firma.

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