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Territorio

El Desarraigo del Migrante y las Líneas Imaginarias

Rolando Fryderup · 13 de mayo de 2027 · 2 min de lectura

El ser humano fue nómada durante 200.000 años. Después inventó las fronteras y dejó de caminar. Crónica sobre el extranjero eterno, el paria moderno que carga con la culpa de buscar un futuro en una tierra que olvidó que todos venimos del mismo camino.

Rolando Fryderup Krause

Escritor · Pucón, Chile

Nos dijeron que el progreso humano consistía en levantar muros para proteger la civilización. Pero se equivocaron.

Hoy asistimos a una de las tragedias psicológicas más profundas de la modernidad: el desarraigo absoluto del migrante, condenado a habitar en el limbo de ser considerado de aquí y de ningún lado. Hace millones de años, las tribus nómadas recorrían grandes y vastos territorios en una comunión orgánica con la tierra; el mundo entero era su hogar. Sin embargo, con la llegada del sedentarismo, aquellas mismas tribus dejaron de caminar y comenzaron a trazar líneas imaginarias en el suelo. Inventaron las fronteras.

Hoy, la distopía es que esas líneas ya no viven solo en la geografía; migraron a nuestro inconsciente colectivo. Las fronteras se convirtieron en muros mentales que dictan quién pertenece y quién debe ser excluido. El sistema apunta con el dedo a quien no encaja en un molde nacionalista rígido, burlándose de los rasgos físicos o culturales del extranjero; rasgos mestizos que, irónicamente, se desdibujaron hace tiempo en el mapa de la historia humana.

Es profundamente doloroso ver cómo el mundo olvidó nuestro origen itinerante para dar paso a la xenofobia que vivimos hoy. Nos fragmentamos en identidades ficticias y hostiles, olvidando que todos somos hijos de aquellos que alguna vez caminaron. Para el migrante actual, el viaje nunca termina: es un extranjero eterno, un paria que carga con la culpa de buscar un futuro en una tierra que olvidó que, en el fondo, todos venimos del mismo camino.

La pregunta incómoda es esta

¿Son las fronteras la prueba de nuestra evolución, o la cicatriz de una sociedad que prefirió el aislamiento antes que la humanidad? ¿Seguiremos adorando líneas en el mapa mientras dejamos que el alma colectiva se desangre en la indiferencia?

El análisis completo y el contexto sin filtros están en el capítulo del fin de semana de mi columna. Encuéntralo ya en mi web.

Fuentes

#territorio #migración #fronteras #identidad #xenofobia