Sociedad
La próxima pandemia
En 2024, la Organización Mundial de la Salud advirtió que la probabilidad de una nueva pandemia en las próximas décadas no era una posibilidad sino una certeza estadística.
Rolando Fryderup Krause
Escritor · Pucón, Chile
# La próxima pandemia
En 2024, la Organización Mundial de la Salud advirtió que la probabilidad de una nueva pandemia en las próximas décadas no era una posibilidad sino una certeza estadística. La deforestación, el cambio climático, la agricultura industrial y la urbanización descontrolada están empujando a los patógenos animales hacia las poblaciones humanas a un ritmo sin precedentes. Los científicos lo saben, los gobiernos lo saben, la industria lo sabe. La pregunta no es si vendrá otra pandemia, sino cuándo, y si estaremos preparados.
La respuesta, por lo que hemos visto, es que no. Covid dejó lecciones claras: los sistemas de salud colapsaron en casi todos los países, la coordinación internacional fue caótica, la distribución de vacunas fue desigual, la desinformación fue letal, y los mecanismos de vigilancia que se implementaron carecieron de marcos de protección civil. Pero en lugar de aprender, gran parte del mundo quiere olvidar. La fatiga pandémica es real y comprensible, pero la amnesia institucional es suicida. Ya estamos desmantelando las infraestructuras de respuesta que construíamos a toda prisa hace tres años.
Lo que más me preocupa como escritor de distopías no es el virus: es la respuesta. Cada pandemia es también una prueba de la relación entre el Estado y sus ciudadanos. Covid demostró que los gobiernos pueden suspender libertades con una velocidad y una aceptación social que habrían sido inconcebibles antes de 2020. La próxima pandemia, si llega, encontrará una infraestructura de control ya instalada y una población ya acostumbrada a ceder. Las apps de rastreo pueden reactivarse. Los certificados digitales pueden actualizarse. Los protocolos de sellado pueden desplegarse. Todo está listo. Solo falta el patógeno.
La vigilancia sanitaria global es un concepto que merece debate. La OMS negocia un tratado pandémico que fortalecería la capacidad de vigilancia y respuesta internacional. En principio, es necesario: la detección temprana salva vidas. Pero un sistema de vigilancia sanitaria global es también un sistema de vigilancia a secas. ¿Quién vigila al vigilante? ¿Qué garantías existen para que los datos de salud no sean utilizados con fines políticos? ¿Qué protege a los ciudadanos de la repurposición de las herramientas sanitarias?
La preparación para la próxima pandemia debiera incluir no solo reservas estratégicas de vacunas y equipos médicos, sino también protocolos de protección civil que garanticen que la respuesta sanitaria no se convierta en excusa para la suspensión de derechos. Cada medida de restricción debiera tener fecha de caducidad, supervisión judicial y mecanismos de apelación. Sin esas salvaguardas, la próxima pandemia no solo nos enfermará: nos despojará de libertades que no recuperaremos.
Desde Pucón, donde la naturaleza recuerda constantemente que somos vulnerables, escribo para pedir que la próxima respuesta sea mejor. No solo en eficacia médica, sino en democracia. La salud y la libertad no son contradictorias: se necesitan mutuamente. Un pueblo enfermo no puede ser libre, y un pueblo sin libertad no puede defender su salud. La próxima pandemia nos pondrá a prueba de nuevo. Y si no preparamos ahora los marcos de protección, la próxima crisis será igual o peor que la anterior, pero con menos excusas y más precedentes.
Rolando Fryderup Krause · Escritor · Pucón, Chile